El Congreso reflejo de la pluralidad social
La diversidad y complejidad de aspectos sociales que se dan en España, la variedad de propuestas políticas que se exponen para darles acomodo o soluciones no puede, no debe reducirse al encasillamiento de dos partidos únicos y, además, con pretensión de perpetuarse en el tiempo. Durante la presente campaña la bipolarización orquestada por los medios de comunicación, centrándose en los dos partidos mayoritarios, se ha acentuado en un grado superior a las a las habidas en anteriores campañas. Los esloganes inflativos y las descalificaciones que se han lanzado entre ellos han acaparado más el mundo de la noticia que los programas de los partidos.
La Junta Electoral Central ha tenido que salir con una resolución para que en una democracia haya eso, democracia. Es decir, reconocimiento a las demás alternativas presentadas. Si bien y en aras de la verdad, algunos de estos medios, pocos, se han retirado de esa receta de servilismo a los dos grandes, porque el reducir ideas es también cortar libertad de expresión que ellos abogan. Se han acercado a los pequeños. No obstante, se está muy lejos de dar la imagen de pluralidad que es el mejor reflejo d España.
En nuestro país ya tenemos experiencia del bipartidismo de finales del siglo XIX e inicios del XX: aquellos gobernantes instauraron el clientelismo y el caciquismo para perpetuar su situación de privilegios. Mientras en el pueblo llano se adueñaron el recelo, el servilismo y la resignación. El bipartidismo tiende a asentar un modelo único -el pensamiento único- sobre lo considerado correcto o incorrecto. La maquinaria del Estado se activa para mantenerlo, sirviendo a los intereses de los grupos mayoritariamente reconocidos, por lo que el Estado mismo deja de ser neutral y, en lugar de limitarse a la resolución de conflictos se convierte en órgano de presión para servir a unos intereses restringidos, porque quizá nunca ha dejado de hacer lo mismo, como señalaba Poulantzas.
En los países donde el bipartidismo se encuentra fuertemente asentado, como en Estados Unidos o en Inglaterra, la reducción de alternativas es tan abultada que la participación en elecciones no alcanza el 40% de los electores. La limitación de prestaciones sociales también es grande porque se ha ido destruyendo el estado de bienestar. No es un futuro halagüeño para las clases con poder adquisitivo bajo.
Desde la perspectiva de Izquierda Unida reivindicamos el papel que hemos tenido en la pasada legislatura dando un sesgo más comprometido, menos ambiguo a las leyes de carácter social que durante ella se han elaborado. Las leyes de suelo, de las personas dependientes, de educación, etcétera tienen ese marchamo de izquierdas porque nuestro grupo ha estado presente en el Congreso y ha sido necesario para aprobarlas. La lucha contra el paro, contra los contratos precarios, la preocupación por la subida del salario mínimo interprofesional, la reforma fiscal para una cotización más progresiva, el derecho a la vivienda, la defensa del sector público, etc. han constituido una propuesta constante que nos identifica. Por otra parte, la denuncia del orden internacional que se quiere implantar desde la OTAN o la iniciativa de contribuir con 0,7% del PIB para la ayuda internacional a los países en vía de desarrollo también son señas de identidad dentro de IU. En el aspecto ecológico creemos que el mundo es un bien que hemos heredado y no podemos seguir deteriorándolo, por lo que proponemos las fuentes de energía alternativas no contaminantes.
Puede parecer una utopía, como un día pudo parecer que la seguridad social fuese extendida a la mayor parte de la población, se estableciese la igualdad legal entre el hombre y la mujer o se pudiese vociferar contra las instituciones sin cometer un delito. Los logros sociales tienen este paso lento. Es importante que el Congreso sea un reflejo de la realidad de España, que Izquierda Unida forme grupo parlamentario y para ello supere el 5% necesario.
Santos María Martínez
Candidato al Senado por IU
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